
Sabéis que últimamente voy y vengo, de ser, creo que soy peor que el rio Guadiana, al menos el sabe cuando está y cuando no. En cambio yo nunca sé cuando apareceré.
Todos tenemos nuestros momentos, muchos de vosotros sois escritores de nacimiento, tenéis DON, y ese don hace que seáis especiales, y tengáis constancia. Yo no tengo constancia, ninguna, nunca, para nada y así me luce el pelo, y mis momentos cada vez se alargan más, y mis ausencias son cada vez mayores.
Me encantaría poder decir vuelvo, pero no sé qué haré mañana, con que mejor quedarme calladita, y desahogarme como hago hoy y no ponerme unas reglas, ni generarme un esfuerzo que sé que no cumpliré y que harán que me sienta mal conmigo misma, por no ser constante y por no tener don.
Llevo casi tres años, entre space y bloguer y ahora como no, estoy abducida por el faceboock, pero en esta ultima plataforma no estoy escribiendo, de ser creo que tengo solo dos o tres escritos, algún video, dedico más a jugar con los jueguecitos de hoteles y restaurante y disfruto mirando mi inicio, me encanta, porque tengo a muchos de vosotros cerca y hace que la unión que hubo siga aunque sea de otra manera, pero estáis, y os siento y como ya me conocéis, tengo que decir poco, por no decir casi nada, para que sepáis como estoy, por eso agradezco a estas tres plataformas el hecho de haberos conocido. Los que estáis conmigo desde el principio, tiene su merito, la reoca, con las palizas que os he dado…. Y los que se han ido incorporando, decir, que cada una de esas apariciones para mí era un alegrón.
Pero no todo es bonito,…eso ya lo sabéis, cuando entré por primera vez, en estos mundos virtuales, había una frase que me describía como: vivo en una casa de muñecas, ahora sé que de eso, nada, de nada y cada vez soy más fuerte, menos tonta, menos confiada, más perspicaz,… en definitiva… que se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Y a que viene toda esta parrafada, que me he dado cuenta que a veces fui abducida, no por una plataforma, sino por una persona de ella, que maquinaba, sin yo darme cuenta y que me llevaba por donde quería.
Vaya descubrimiento, después de tanto tiempo, pero ¿sabéis que?...mejor tarde que nunca.
No es oro todo lo que reluce, y muchas veces lo que queremos oír no nos deja ver, tanto en la vida real como en la virtual.


